Como la vida misma (1)

Si…así voy a titularlo, situaciones que nos sorprenden pero seguro que es algo que es más cotidiano de lo que nos imaginamos cuando estamos en una situación así.

No comprendo por qué hay personas que durante mucho tiempo se comportan de manera egoísta e interesada, que en situaciones son como auténticos desconocidos o no puedes contar con ellos porque “desaparecen” cuando mas cariño y consuelo necesitas, luego cuando ven la oportunidad de estar porque en ese momento sí les viene bien y hacer lo que considero una actuación, un teatro, están como si fueran las personas más atentas y que jamás te harían daño.

Entiendo que cada uno actúa de la manera que considere, que no todos saben empatizar y que hay muchas personas con unos intereses, valores y principios distintos. Todo es respetable.

El problema viene cuando, para dejar de pasarlo mal y dejar de tener esos sentimientos contradictorios que no te hacen bien por los cambios de actitud de estas personas, empiezas a alejarte, tomar distancia, no darles la importancia que antes les dabas… en definitiva no tenerles en cuenta igual que ellos no te han tenido en cuenta salvo cuando les venia en gana.

Sí, aquí está el problema, se ofenden, te reclaman esa atención, y cuando les explicas que es por todo lo que te han hecho y sólo te estas protegiendo, y que todo lo que has hecho hasta ese momento y que les ha sentado mal es solo una consecuencia de su actitud, de todo lo que has aguantado y ya no aguantas más, ahí, es cuando giran las tornas y el malo eres tu, el intolerante, y hasta se permiten cuestionar el tipo de persona que eres.

¿Pero sabéis una cosa? que cuando sabes que has aguantado y dado más oportunidades de las que te hubieran dado a ti, aun quedando como el malo del cuento, estas en paz, sabes que has hecho lo correcto y te liberas de una carga que llevabas sin necesidad.

Espero que quien lo lea y esté en la misma situación no se sienta tan incomprendido y con la impotencia de sentir que ha hablado con muros que se creen indestructibles, y si por el contrario quien lo lee es la parte ofendida por no poder seguir moviendo los hilos a su antojo, recapaciten y piensen el por qué las personas cambian de actitud con ellos, aunque si creen que todo lo hacen a las mil maravillas no creo que nada les haga cambiar de opinión.

Y al final “TODOS SOMOS EL MALO EN EL CUENTO DE ALGUIEN”

(Basado en hechos reales)